La Anunciación del Ángel

homilia

La Anunciación del Ángel

El cuadro nos presenta a una María desconcertada.

En la Anunciación el Ángel encuentra a María en sus “labores” del hogar. Está tejiendo o bobinando un hilo de lana.

Gabriel despliega ante María el plano de salvación que Dios ha previsto realizar a favor de los hombres. Dios cuenta con la colaboración principalísima de María para llevar adelante su propósito. Dios espera “ansiosamente” el SÍ de María.

María se turba y desconcierta ante el proyecto de Dios. Vuelve la cara hacia otro lado sorprendida ante la “grandeza” de la obra a la que es llamada.

El Ángel, la mira y tiende su ala como intentando proteger a la vez que animar a María, pero con su mano hace que el ala no toque a María. No quiere turbarla, pero además María resta totalmente libre de pronunciar su SÍ.

María no entiende la totalidad del misterio que se le manifiesta, pero fiándose absolutamente de Dios, ante el que se siente su sierva y esclava, pronuncia su “Hágase en mí según Su Palabra”.

Desde esa hora, el Verbo se hace carne y habita entre nosotros.

Es importante entrar en el lenguaje de los colores en los iconos paleocristianos.

El color “Oro” habla de Dios, de su mundo, su presencia, del cielo o realidades celestes.

El “rollo” del Ángel, es todo divino. Presenta la Voluntad de Dios.

Este “oro” o realidad divina va impregnando las cosas que “toca” o se dejan “tocar” por Dios.

Las coronas del ángel o de María van tomando tonalidad aurea.

El color “rojo” también indica divinidad o divinización.

El ángel vestido de blanco está atravesado por una banda o estola de color rojo. El ángel no es Dios pero viene en nombre de Dios.

María está vestida de color “azul” que indica el mundo del creado o el mundo humano. Ella es de la estirpe de Adam (tierra). Pero está envuelta de un manto rojo, no intenso. María empieza a ser “divinizada” o a dejarse seducir por Dios. María entra en la esfera del mundo de la Gracia.

Interesante ver que lo que tiene en la mano es un ovillo de lana roja. En la mano un hilo de este ovillo que empieza a desenrollar. Es el proyecto de Dios en su mano, que María deberá realizar a lo largo de su vida. Debe tejer el plan de Dios con su entrega plena al proyecto de Dios

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Gonzalo Arnaiz Alvarez scj
garnaiz@scj.es
1 Comentario
  • Darly
    Posted at 14:30h, 25 Marzo Responder

    El arte eleva el espiritu para comprender los.misterios de Dios!

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