Santa Teresa de Jesús

Santa Teresa de Jesús

El 15 de octubre celebramos Santa Teresa de Jesús, a la que también se conoce como Santa Teresa de Ávila. Esta religiosa fue la fundadora de la orden de las Carmelitas Descalzas. Fue beatificada en 1614, canonizada en 1622, y en 1970 se convirtió en la primera mujer elevada por la Iglesia católica a la condición de Doctora de la Iglesia, bajo el pontificado de Pablo VI.

Nada te turbe, nada te espante, todo se pasa, Dios no se muda, la paciencia, todo lo alcanza; Quien a Dios tiene nada le falta: Solo Dios basta”, decía la gran Santa Teresa de Jesús. Y fue esta frase la que dio fuerza al P. Guillermo Zicke para continuar con el deseo del P. Dehon de fundar la Congregación de los Sacerdotes del Sagrado Corazón en España.

También Santa Teresa de Jesús dejó una huella espiritual en el Beato Juan María de la Cruz. En sus escritos hay más de 40 alusiones y referencias al legado de Santa Teresa de Jesús.  Son cartas, ejercicios espirituales, homilías y meditaciones que escribió el P. Juan María de la Cruz a lo largo de su vida sacerdotal y como religioso de los Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús.

El día 15 de octubre de 1925 escribía el Beato lo siguiente:

“Día de Santa Teresa de Jesús.

Luchas de la Santa: veinte años de trabajos, enfermedades, luchas interiores. La gracia de Dios por un lado y la vanidad del siglo por otro se disputaban su corazón. No desanimarme. Nunca perder mi confianza en el Señor, aunque haya pecado mucho y le haya servido con flojedad durante mucho tiempo. Aún puede el Señor levantarme a un alto grado de perfección, y me llevará si yo correspondo a su gracia. “Nunc coepi (Ahora comienzo)”. “Quiero que en adelante no converse con hombres, sino con ángeles”, díjole el Señor.

Da Domine ut noscam et faciam voluntatem tuam (Señor, que conozcamos y hagamos tu voluntad). Triunfó la gracia de Dios en nuestra Santa y triunfará en nosotros, si somos constantes y generosos como ella. Oración, humildad, obediencia, pequeños y múltiples sacrificios e inmolaciones, profesión de víctimas, amor ardiente y confianza sin límites en el Sagrado Corazón. Amor e invocación a María Santísima. Ánimo varonil. Santa libertad y amplitud de Corazón.

¡Dios es mi padre! ¡María es mi madre! Que no desdiga en nada mi conducta de tan alta dignidad. Repetir con frecuencia: “Pater noster qui es in coelis (Padre nuestro, que estás en el cielo…”, renovando la presencia de Dios.”

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