Dehonianos

Hoy celebremos el bautismo de Jesús. ¿Qué significa experiencia fundante? Todos tenemos un momentos de experiencia de Dios, desde el que trazamos los grandes y pequeños gestos de nuestra vida. Momento crucial que nos desbarata y a partir del cual se transforma nuestro vivir.

El bautismo de Jesús es uno de esos momentos. A partir de ahí, Él toma conciencia de su identidad y de la misión a la que ha sido llamado. A partir de este momento, de esta experiencia, Jesús va a trasformar radicalmente su vida. Después de ser bautizado por Juan, Jesús se siente amado de Dios y habitado por el Espíritu. Y a partir de ahí Jesús anuncia a todos, con su vida y mensaje, la Buena Noticia de un Dios cercano a la humanidad, enamorado del ser humano, y por el que no se reserva nada para salvarlo y manifestarle su amor.

Camino al Jordán

Jesús deja Galilea y se acerca al Jordán. Jesús se manifiesta con una extraordinaria humildad, que recuerda la pobreza, la ternura y la sencillez del niño recostado en el pesebre.

El Hijo de Dios, el que no tiene pecado, se mezcla con los pecadores. Jesús muestra la cercanía de Dios en el camino de conversión del hombre. Jesús, que en Semana Santa, carga sobre sus hombros el peso de la culpa de toda la humanidad, comienza su misión poniéndose en nuestro lugar, en la fila de los pecadores, viéndolo desde la perspectiva de la cruz.

Se abrieron los cielos

                El cielo se abre, el Espíritu desciende, la voz se oye y todo se centra sobre el Hijo. Todo manifiesta el amor infinito de Dios sobre la humanidad. Y como no podemos despegar el bautismo de Jesús con la fiesta de Navidad, debemos decir que si los ángeles llevaron a los pastores a la cueva donde estaba el niño, y la estrella guió a los Magos hacia el pesebre; ahora, la voz indica a todos los hombres la presencia de su Hijo en medio de la humanidad pecadora, necesitada de la presencia misericordiosa de Dios, manifestada en su Hijo muy amado y predilecto. Un Dios que por amor infinito a la humanidad, no se reserva nada, ni su hijo. Un Dios que todo lo da.

Pedro resume el bien del Hijo

«Jesús, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, pasó haciendo el bien…porque Dios estaba con él»

La alegría del Evangelio de Dios y la vida de Jesús está muy bien resumida en las palabras de Pedro en la Carta de los Apóstoles. Desde esa experiencia fundante, Jesús se distancia de Juan el Bautista y comienza a hacer gestos de bondad, porque se siente enviado por Dios, no a condenar, destruir o maldecir, sino a curar, construir y bendecir. El Espíritu de Dios lo conduce a animar y mejorar la vida del pobre. Jesús, lleno de ese «Espíritu» bueno de Dios, se dedica a liberar de «espíritus malignos», que no hacen sino dañar, esclavizar y deshumanizar.

Las primeras generaciones cristianas tenían muy claro lo que había hecho y sido Jesús. Y por eso, el mundo debe saber lo bueno que es este Dios que busca, acoge a sus hijos perdidos y solo quiere salvar, no condenar. Quien no hable este lenguaje de Jesús: «curar a los enfermos, defender a los pobres, tocar a los leprosos, acoger en su mesa a pecadores y prostitutas, abrazar a niños de la calle», no anuncia Buena Noticia (Evangelio). Y no anuncia el Dios de Jesús. La gente tiene que sentir la bondad de Dios en su propia carne.

Y mi bautismo

¿Qué «espíritu» nos anima hoy? ¿Y mueve a la Iglesia? ¿Cuál es la «mística» que hace vivir y actuar a nuestras comunidades? ¿Qué estamos poniendo en el mundo? Si el Espíritu de Jesús está en nosotros, viviremos «reparado» tantas vidas y corazones rotos. Ánimo y a vivir nuestro bautismo desde el Espíritu de Jesús.