Con motivo de la Jornada Mundial de Oración por la Vida Consagrada, las comunidades religiosas de Alba de Tormes se dieron cita un año más para celebrar y dar gracias por la vocación a una vida de especial consagración, signo de esperanza y entrega en el corazón de la Iglesia.
A lo largo de la jornada participaron las Carmelitas Descalzas, Hijas de la Caridad, Franciscanas de la TOR, Benedictinas y los Padres Reparadores, en un encuentro marcado por la fraternidad, la escucha y la acción de gracias.
La mañana tuvo como escenario el Colegio y Seminario “San Jerónimo”, donde se celebró una mesa redonda en la que representantes de los distintos carismas compartieron su experiencia vocacional y acercaron la realidad de la vida consagrada a las generaciones más jóvenes. Fue un espacio de diálogo cercano, donde se puso de manifiesto la diversidad de caminos desde los que el Espíritu sigue llamando y enviando a servir.
Ya por la tarde, la comunidad se reunió en la casa “Virgen Milagrosa” para celebrar la Eucaristía, con la participación de las distintas comunidades religiosas de la villa y del clero diocesano que ejerce su ministerio en Alba de Tormes. La celebración fue vivida en un clima de alegría, sencillez y profunda gratitud por la fidelidad de tantas personas que han entregado su vida al servicio del Evangelio.
Este encuentro permitió constatar, una vez más, la riqueza y pluralidad de la vida consagrada, expresada en rostros, historias y carismas diversos, con los que el Espíritu Santo sigue embelleciendo y sosteniendo a su Iglesia. Un día para orar, compartir y renovar el compromiso de seguir caminando juntos, al servicio de Dios y de los demás.





