Dehonianos

La Palabra de Dios en este 29º Domingo del Tiempo Ordinario nos presenta el dilema, con el que más de una vez nos encontramos: ¿desde dónde y cómo establezco mi relación con el mundo en el que vivo?, ¿desde mi ser creyente en el Dios revelado por Jesús?

En la primera lectura (Isaías 45, 1.4-7), el profeta Isaías nos muestra cómo Dios cuenta con la colaboración del hombre, de Ciro, para ir realizando el plan de salvación que ha trazado para la humanidad; para transmitir esperanza a su pueblo, Israel.

En la segunda lectura (1Tesalonicenses 1, 1-5b), Pablo, en este comienzo de la primera carta a la comunidad cristiana de Tesalónica, anima a los cristianos tesalonicenses a seguir siendo testigos de su fe en la sociedad en la que viven, a pesar de las dificultades.

En el Evangelio (Mateo 22, 15-21),Jesús sometido a la presión de los grupos dirigentes judíos, pone la pertenencia del ser humano en Dios y no en ninguna otra autoridad que puede llevar a constreñir el ser y la libertad de la persona.

Lectura del santo Evangelio según San Mateo 22, 15-21

En aquel tiempo, los fariseos se retiraron y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta. Le enviaron unos discípulos, con unos partidarios de Herodes, y le dijeron:

— Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad; sin que te importe nadie, porque no te fijas en las apariencias. Dinos, pues, qué opinas: ¿es lícito pagar impuesto al César o no?

Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús:

— ¡Hipócritas!, ¿por qué me tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto.

Le presentaron un denario. El les preguntó:

— ¿De quién son esta cara y esta inscripción?

Le respondieron:

—Del César.

Entonces les replicó:

— Pues pagadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.

Palabra del Señor.

El texto de Isaías, nos muestra la situación del pueblo de Israel en el destierro de Babilonia y la preocupación de Yahvé por su pueblo. Dios ha convertido a Ciro en el instrumento que va a hacer posible el retorno de los exiliados. Isaías manifiesta que Dios nunca nos abandona y siempre responde ante las situaciones que nos afligen; cuenta con nuestra colaboración para llevar a término su plan de salvación, en el tiempo que él estime oportuno.

Pablo, llegó a Tesalónica acompañado de Silvano y Timoteo. La evangelización de esta ciudad de Macedonia, fue corta en el tiempo pero intensa en la transmisión de buena noticia. Pablo tendrá que abandonar, de noche, la ciudad ante la presión de la comunidad judía. Pablo escribirá esta carta, que es el primer escrito del Nuevo Testamento, para animar a esa comunidad a ser fieles al mensaje recibido a pesar de las dificultades: Bien sabemos, hermanos amados de Dios, que él os ha elegido y que cuando se proclamó el Evangelio entre vosotros no hubo sólo palabras, sino además fuerza del Espíritu Santo y convicción profunda, como muy bien sabéis.

Jesús, con las tres parábolas de los domingos anteriores ha aumentado la intensidad del choque con los dirigentes judíos. Los fariseos y los herodianos van a poner al maestro de Galilea ante la disyuntiva de pagar o no pagar el impuesto a Roma. Los saduceos y los herodianos está a favor de pagar el impuesto, los zelotas diametralmente en contra, los fariseos nadan y guardan la ropa. Cualquier respuesta por parte de Jesús, pagar o no pagar, va a tener grupos en contra y consecuencias irreparables. Ocurre lo inesperado, Jesús de Nazaret desconcierta y nos desconcierta a todos: Pues pagadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.

Para Jesús la cuestión esencial es que el ser humano, criatura de Dios, solo pertenece a Dios, todo lo demás está por debajo de esa pertenencia. La obediencia al César, a los césares de nuestro mundo, pagar los múltiples impuestos, será posible si no succionan la vida de las personas; si no deshumanizan nuestro mundo; si no intentan ocupar el lugar de Dios.

Vivat Cor Iesu!

P. Julián Arroyo