Gilles Donada (ed.)
Un grupo internacional de investigadores dirigido por la Universidad de Glasgow, en Escocia, anunció el viernes 24 de abril de 2026 que logró recuperar 42 páginas ocultas en el Códice H, uno de los manuscritos del Nuevo Testamento más importantes del mundo. ¿Qué revela este descubrimiento, definido como «monumental» por los especialistas del Nuevo Testamento? Lo explica Garrick Allen, profesor de teología y exégesis bíblica en la Universidad de Glasgow (Escocia), quien coordinó el programa de investigación. Entrevista publicada en La Croix el 5 de mayo de 2026.
¿Qué nos enseña el descubrimiento de las 42 páginas perdidas del Nuevo Testamento en un antiguo manuscrito, el Códice H?
Este descubrimiento, que requirió tres años de investigación por parte de nuestro equipo de cuatro personas, aporta una contribución importante al conocimiento del estado del texto del Nuevo Testamento. Aunque aquí no se ha identificado ningún texto nuevo —las cartas de Pablo figuran entre los textos cristianos primitivos más ampliamente difundidos—, existen muy pocos manuscritos datables entre los siglos VI y IX. Cada nuevo documento hallado constituye, por tanto, un testimonio de enorme valor sobre este período de transformaciones textuales y tecnológicas en la producción de libros y en las prácticas de los amanuenses.
Estas páginas contienen, en la mayoría de los casos, extractos de las cartas de Pablo con sus respectivos capítulos, pero la estructura de los cuadernos sugiere que el códice pudo haber incluido también otros textos, quizá las epístolas católicas (es decir, las no dirigidas a una Iglesia particular, como las cartas de Santiago, Pedro, Juan y Judas) y los Hechos de los Apóstoles. No se trata de textos desconocidos, pero este descubrimiento ofrece un contexto importante sobre la forma del Nuevo Testamento en aquella época. Por ejemplo, el Códice H fue corregido muy pronto sobre la base de manuscritos pertenecientes a otras tradiciones; nuestras imágenes permiten comprender mejor ese proceso.
Usted subraya que la división en capítulos de las cartas de Pablo es distinta de la actual. ¿Qué significa esto?
La mayoría de los manuscritos griegos del Nuevo Testamento presentan un sistema de capítulos muy diferente de las modernas divisiones en capítulos y versículos, elaboradas por Robert Estienne en París en el siglo XVI. Las divisiones presentes en el Códice H incluyen secciones numeradas y breves títulos: esto significa que las listas de capítulos de este manuscrito funcionan como resúmenes de cada libro.
Las listas de capítulos son anteriores al Códice H, pero este es el primer manuscrito en el que aparecen organizadas en forma de lista antes de cada libro. Además, gracias a este descubrimiento, hemos podido aumentar en aproximadamente un 50 % el número de páginas legibles del Códice H: una cantidad considerable de texto hasta ahora inédito.
¿Qué hace tan particular al Códice H sobre el que han trabajado?
El Códice H, cuyo origen exacto sigue siendo desconocido —aunque se supone que procede de Palestina o Siria—, es importante por varias razones: representa el testimonio más antiguo de algunas partes de la tradición eutaliana (de Eutalio, probablemente un diácono del siglo IV que habría trabajado en la organización del Nuevo Testamento), un conjunto muy difundido de «metadatos» destinados a la lectura de las epístolas paulinas, que comprende listas de capítulos, repertorios y signos de citas, prefacios y otros elementos recurrentes en los manuscritos posteriores.
¿Qué han aprendido sobre el trabajo de los amanuenses?
Ahora conocemos mejor el proceso de reutilización que permitió que el Códice H llegara hasta nosotros. Este manuscrito muestra el ingenio de los monasterios para mantener operativas sus bibliotecas en lugares aislados. De hecho, muchos manuscritos del Nuevo Testamento datables entre los siglos VI y IX sobreviven hoy en forma de hojas de guarda en otros libros o como palimpsestos, es decir, textos subyacentes bajo páginas reutilizadas. Se trata, por tanto, de una práctica nada excepcional.
Sabemos mucho más gracias a las técnicas avanzadas de imagen y análisis de datos. Estas desempeñan un papel decisivo para ayudarnos a comprender el pasado: numerosos manuscritos complejos, dañados o palimpsestos (reescritos) podrán volverse accesibles a los investigadores.
El texto griego descubierto del Códice H puede consultarse en acceso libre en el sitio del proyecto Annotating the New Testament. La página izquierda presenta la versión digitalizada, mientras que la derecha reproduce el texto griego. El color rojo indica el texto reconstruido pero no realmente legible debido a las partes dañadas; el azul indica las palabras corregidas. Al pasar el cursor sobre el texto azul es posible visualizar la lectura secundaria.
[1] Este célebre manuscrito es una copia en griego de las cartas de san Pablo que data del siglo VI. Fue desmembrado entre los siglos X y XIII en el monasterio de la Gran Lavra, en el Monte Athos, Grecia. Otros fragmentos se conservan en diversas bibliotecas europeas.