Misión en Colombia: “Desde la escucha creemos posible hacer fructificar nuestro carisma reparador”

mision-dehonianos-colombia

Misión en Colombia: “Desde la escucha creemos posible hacer fructificar nuestro carisma reparador”

El pasado mes de octubre comenzó la misión dehoniana en Colombia. Delio Ruiz, de Argentina, Rogereve Urbanan, de Filipinas, Yoko, de Indonesia, y Rafael Nobrega, de Brasil, partieron a este país con la ilusión de llevar el carisma del Padre Dehon a este lugar y poder estar al lado de las personas más necesitadas.

Tras unos días allí, hemos contactado con ellos para que nos cuenten sus primeras impresiones, así como sus intenciones en los próximos meses.

 -¿En qué lugar están exactamente instalados en Bogotá? ¿Cómo es esa zona? Colombia

-Estamos ubicados en la localidad de Usme, en el sur de Bogotá. Es el límite del perímetro urbano, justo donde se acaba la ciudad y empieza la zona rural. Justo al lado tenemos el páramo de Sumapaz, lo que hace que sea una zona muy fría.

Colombia es un país dividido en estratos que van del 1 (más pobres), hasta el 6 (más ricos). Donde estamos es estrato 1, por tanto, un lugar marcado por mucha pobreza, incluso cuenta con invasiones en las que la gente vive en condiciones absolutamente precarias.

Es una realidad marcada por violencia y drogas. Cuenta con la presencia de muchos desplazados de otras partes del país y muchos venezolanos. Hay población negra e indígena, pero que participan poco de la vida de la comunidad de fe.

 -¿Qué Casas van a depender allí de los Dehonianos?

-Seremos responsables de la Parroquia Jesucristo Puerta de la Fe, que cuenta, además del templo principal, con la capilla de la Presentación del Señor. También cuenta con un despacho parroquial y una casa, que actualmente está siendo ampliada.

La parroquia, aunque pequeña, está bien estructurada. Cuenta con un número de colaboradores que hacen que los trabajos pastorales sean bien realizados.

-Cuando han llegado, ¿Qué situación se han encontrado? ¿Cómo les han recibido?

-Llegamos el 19 de octubre de 2020, luego de algunos meses de retraso por la situación de pandemia. El monseñor Nelson, responsable por la Vicaría San Pablo, en la que estaremos ubicados, y el párroco de la Parroquia Jesucristo Puerta de la Fe, P. Paulo González, nos fueron a recoger en el aeropuerto.

Teniendo en cuenta que nuestra casa todavía está en construcción nos ubicaron en la parroquia vecina, Parroquia San Marcelino Champagnat. Acá estamos en un edificio que funciona como centro de pastoral de la parroquia, pero que de momento está sin uso a causa de la pandemia.

Nos han recibido muy bien y en todo han manifestado atención y cuidado para que estemos bien instalados y a gusto, dadas las limitaciones del lugar en el que estamos provisoriamente. También, por medio del párroco, P. Paulo, algunas familias nos han invitado para que poco a poco vayamos conociéndonos y conociendo el sector y su gente.

Hay mucha vida en el sector. Son calles en donde hay mucho comercio, hay mucha gente e intenso tráfico de buses y carros todo el día.

 -¿Cómo está afectando el COVID a ese lugar? ¿Se van a realizar acciones sociales contra los efectos de la pandemia?

-La gente de esta localidad infelizmente no tiene mucha cultura ciudadana, razón por la cual no están tan pendientes de los protocolos de seguridad. Es muy común ver la gente sin mascarillas en las calles, así como aglomeraciones. Las Iglesias sí han tratado de respetar los protocolos y los aforos. También han buscado crear una mayor consciencia acerca de los peligros de este momento particular de pandemia.

Se sabe que hubo muchos casos de COVID, pero muchos supuestamente contagiados no llegaron siquiera a buscar los hospitales. Hubo también algunas muertes.

-Inician una nueva misión en un país, ¿cómo afrontan esta responsabilidad?

-Con disponibilidad y esperanza, confiando en el Señor que nos llama a vivir esta nueva experiencia junto a la gente de este país. Nos motiva percibir y recibir el apoyo de tantas entidades de la Congregación en relación a nosotros.

Lo afrontamos también con disposición para escuchar a las personas y saber cuáles son sus necesidades reales. Es desde esta escucha que creemos posible hacer fructificar nuestro carisma reparador.

-¿Saben ya exactamente qué colectivos son allí los más vulnerables? Y por tanto ¿qué proyectos van a desarrollar?

La pobreza es una marca de esta realidad. Hay familias que tienen sus casas propias, tienen trabajo y así viven medianamente bien. Pero hay otras que no la tienen, sobre todo en las invasiones, que van creciendo día tras día sin control en la parte alta de la localidad.

Tuvimos una breve reunión con algunos de ellos. Ahí nos hablaron sobre el deseo de tener una capilla en esta zona. También nos hablaron del deseo de recibir los sacramentos. Hay muchos niños, y adultos, una gran mayoría sin bautizarse. Son gente muy disponible y simpática, que nada más nos conocieron empezaron a relatarnos sus dramas y dificultades.

También hemos percibido la presencia de mucha juventud en todo el sector, que como tal no tienen muchas oportunidades y que no buscan a la Iglesia. Hay que buscar algo que los involucre en la vida de la comunidad.

Hemos percibido que hay sectores de la parroquia en los que hay poca presencia de la Iglesia, sobre todo donde están los migrantes, los indígenas y la población negra. Necesitamos pensar cómo atenderles mejor. Quizás una propuesta sería crear nuevos centros de culto (capillas) en estas áreas.

Frente a esta realidad, vamos a seguir escuchándolos para saber qué realmente necesitan y darnos cuenta de lo que podremos hacer juntos. Todavía no tenemos nada en concreto.

-De momento están los cuatro en esta misión, ¿la previsión es que lleguen nuevos hermanos para ayudarles?

-Inicialmente la misión está pensada nada más para cuatro integrantes. Pero como cualquier otra obra de la Congregación, en la medida en que las cosas nos vayan bien nos consolidemos en el local, hay perspectivas para abrir otras comunidades, sea en Bogotá, sea en otras partes del país.

 -¿Qué esperan aportar como Dehonianos en Colombia?

-Aún hemos de conocer la realidad, pero vamos viendo que además de los problemas sociales, hay también un cierto relativismo religioso por parte de la gente, una indiferencia en relación con la Iglesia. Creemos que nuestra primera misión es, frente a las alegrías y dificultades, ser compañeros de camino. Una presencia amiga y solidaria en la que la reparación se va haciendo presente por medio de la escucha y de la esperanza cristiana sembrada. Siempre con los ojos fijos en Jesús, nuestro guía y modelo.

La realidad relacional colombiana es muy fracturada, sea por la dimensión de los estratos, sea por la cuestión de las guerrillas, sea por la gran violencia doméstica. Nuestra esperanza está en poder colaborar con pistas que favorezcan la dimensión de la reconciliación.

scjdehonianos
scjdehonianos
comunicacion@scj.es
3 Comments
  • Hna. Rosalía
    Posted at 12:45h, 04 Noviembre Responder

    Muy buenos días. Gracias por compartir este inicio de misión dehoniana, por la que estoy orando desde que lo supe. El Sagrado Corazón de Jesús los ha llevado a un lugar donde esperan mucho de ustedes y que les lleven a Él, y así será.

  • Andrea Enciso
    Posted at 13:40h, 04 Noviembre Responder

    Bienvenidos a todos los sacerdotes de la comunidad Dehoniana, estamos muy contentos en nuestra comunidad que estén en nuestra zona !!! \(^-^)/ Dios los siga bendiciendo cada día.

  • Ruth Rodriguez
    Posted at 23:39h, 04 Noviembre Responder

    Queridos hermanos sacerdotes deseamos de corazón que Dios les guíe, les de fortaleza y sabiduría para llevar adelante este nuevo proyecto de su Congregación, estamos seguros que con el carisma de cada uno de ustedes pronto atraerán discípulos nuevos a la casa del Señor Un abrazo desde Bahía de Caraquez. Bendiciones.

Post A Comment

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.