Dehonianos

Tras varios días recorriendo el Camino del Norte desde Villalba (Lugo), los jóvenes de los colegios Dehonianos afrontan ya los últimos kilómetros antes de llegar a Santiago de Compostela. La meta está cerca, pero todos coinciden en que lo más valioso de esta experiencia no se encuentra únicamente al final del recorrido, sino en todo lo vivido durante el camino.

Cada jornada ha supuesto un reto. Caminar alrededor de veinte kilómetros al día exige esfuerzo, constancia y capacidad de superación. Sin embargo, cada paso ha estado acompañado por la alegría de compartir esta experiencia con otros compañeros y con los numerosos peregrinos encontrados a lo largo del recorrido.

Durante estos días han compartido la mesa, las conversaciones espontáneas al finalizar cada etapa, los momentos de descanso y la celebración de la Eucaristía en pequeñas iglesias que han ido encontrando en el Camino. Espacios sencillos que han favorecido el silencio, la oración y el encuentro con Dios.

La peregrinación también ha sido una oportunidad para contemplar la belleza de la naturaleza, descubrir pueblos con siglos de historia y comprobar que el Camino de Santiago sigue siendo un lugar privilegiado para el encuentro entre personas de culturas, edades y procedencias muy diferentes.

Más allá de los kilómetros recorridos, esta experiencia deja un aprendizaje profundo: el Camino transforma a quien se deja sorprender por él. Enseña a caminar al ritmo de los demás, a valorar las pequeñas cosas y a descubrir que muchas veces lo verdaderamente importante sucede durante el trayecto.

La llegada a la catedral de Santiago pondrá fin a la peregrinación, pero abrirá un nuevo camino: el de llevar a la vida cotidiana todo lo aprendido durante estos días.

Desde Dehonianos España damos gracias por esta experiencia compartida y deseamos que las imágenes, las conversaciones y los momentos vividos permanezcan mucho tiempo en el corazón de todos los participantes.

¡Buen Camino hasta Santiago