Dehonianos

La parroquia Santa Rosa de Lima de Venta de Baños acogió recientemente la celebración del sacramento de la Confirmación de los alumnos y alumnas de 4º de ESO del Colegio Sagrado Corazón, en una eucaristía presidida por el obispo de Palencia, Mons. Mikel Garciandía.

La ceremonia reunió a familias, catequistas, profesores y miembros de la comunidad parroquial para acompañar a los jóvenes en este momento tan importante de su camino de fe. Tras un tiempo de preparación y reflexión, los confirmandos recibieron el don del Espíritu Santo, renovando de forma personal su compromiso cristiano y su pertenencia a la Iglesia.

Un paso importante en el crecimiento personal y espiritual

La Confirmación supone para estos jóvenes una invitación a vivir la fe de una manera más consciente y comprometida. No se trata únicamente de una celebración puntual, sino de un nuevo comienzo en el que cada uno está llamado a descubrir cómo seguir a Jesús en su vida cotidiana.

Durante la homilía, Mons. Mikel Garciandía animó a los jóvenes a vivir con autenticidad los valores del Evangelio y a convertirse en presencia transformadora allí donde se encuentren.

Ser pequeñas chispas que iluminan el mundo

Uno de los mensajes que resonó con fuerza durante la celebración fue la invitación a ser esas “pequeñas chispas” de esperanza a las que se refería recientemente el papa León XIV al dirigirse a los jóvenes.

En un mundo que a menudo necesita más diálogo, más fraternidad y más motivos para la esperanza, los jóvenes cristianos están llamados a aportar luz a través de los pequeños gestos cotidianos: la cercanía, el servicio, la solidaridad, el respeto y el compromiso con los demás.

La Confirmación fortalece precisamente esa misión, impulsando a los jóvenes a vivir su fe no solo en el ámbito personal, sino también en su relación con la sociedad y con quienes les rodean.

Una comunidad que acompaña

Desde el Colegio Sagrado Corazón de Venta de Baños y la familia dehoniana damos gracias por este momento tan especial y seguimos acompañando a estos jóvenes en su crecimiento humano y espiritual.

Que el Espíritu Santo les conceda fortaleza, sabiduría y alegría para seguir construyendo su vida sobre los valores del Evangelio y para convertirse, como les recordó el obispo, en pequeñas chispas capaces de iluminar el mundo desde la sencillez de cada día.