Dehonianos

120 kilómetros, seis etapas y una experiencia que nuestros jóvenes difícilmente olvidarán.

Hace ya una semana, los alumnos de diferentes colegios dehonianos que participaron en esta peregrinación de verano llegaban a Santiago de Compostela después de recorrer seis etapas del Camino del Norte desde Villalba, en Lugo.

Atrás quedaban 120 kilómetros de camino, esfuerzo y convivencia. Días en los que los jóvenes han compartido mucho más que kilómetros: conversaciones, momentos de cansancio, risas, oración y encuentros con otros peregrinos.

La emoción de llegar a Santiago

La llegada a Compostela puso el broche final a una experiencia vivida juntos desde el primer día.

Ya en la ciudad, los peregrinos pudieron venerar el sepulcro del Apóstol Santiago el Mayor y abrazar su imagen. También participaron en la Eucaristía y contemplaron uno de los momentos más esperados de la jornada: el botafumeiro encendido y recorriendo la catedral.

Después de seis etapas, era difícil no echar la vista atrás y recordar todo lo vivido durante el Camino.

120 kilómetros que ya forman parte de su historia

Con las credenciales llenas de los sellos recogidos durante las diferentes etapas, los jóvenes acudieron a la Oficina del Peregrino para recoger su Compostela, el documento que acredita que han completado el Camino de Santiago.

Un recuerdo muy especial de una peregrinación que ha unido a alumnos de nuestros colegios dehonianos y que les ha permitido caminar, compartir, reflexionar y vivir la fe de una forma diferente.

El Camino terminó en Santiago, pero muchas de las conversaciones, amistades y experiencias vividas durante estos 120 kilómetros seguirán acompañando a nuestros jóvenes mucho tiempo.

Buen Camino. Y gracias a todos los que habéis formado parte de esta experiencia.