La experiencia de voluntariado misionero internacional de los ocho españoles en la comunidad religiosa dehoniana de Bahía de Caráquez llegó a su fin a finales de agosto.
Después de varias semanas compartiendo la vida de la comunidad, colaborando en diferentes obras sociales y acercándose a muchas personas y familias, todos ellos ya se encuentran de nuevo en España, retomando poco a poco su vida cotidiana después de una experiencia muy intensa.
Últimos días llenos de despedidas
Los últimos días en Bahía de Caráquez estuvieron marcados por los encuentros y las despedidas con muchas de las personas con las que habían compartido este tiempo.
El miércoles 26 se despidieron del Centro de Día de la Fundación Bahía de Caráquez, donde hasta 70 personas mayores pasan la jornada participando en distintas actividades. El P. Alfonso González presidió la Eucaristía con la que los voluntarios pusieron punto final a su colaboración con los mayores.
Un día después, el jueves 27, llegó el turno del Aula Talita Kum. Para despedirse, se organizó una jornada festiva con bailes, vestidos, adornos y comida española, en la que también participaron las familias de los niños con discapacidad.
Fue una manera sencilla y alegre de cerrar semanas de convivencia, actividades y muchos momentos compartidos.
Una despedida junto a la comunidad parroquial
El viernes 28 de agosto, la iglesia de San Jorge acogió la Eucaristía de despedida con la comunidad parroquial.
Diferentes grupos de la parroquia participaron en la celebración para decir adiós a los voluntarios españoles y agradecer todo lo vivido durante estas semanas.
La despedida continuó esa misma noche con una cena junto a la comunidad religiosa dehoniana que los había acogido durante su estancia.
Al día siguiente, sábado 29, comenzó el viaje hacia Quito.
Última parada en Quito
Antes de regresar a España, el grupo pasó por la comunidad religiosa de la parroquia Santa María de La Argelia, en Quito.
Allí tuvieron la oportunidad de encontrarse con familias de niños apadrinados y de conocer algunos lugares de la capital ecuatoriana acompañados por otros religiosos dehonianos.
Entre las visitas estuvieron el teleférico de subida al volcán Pichincha y el convento de Santo Domingo.
Volver con el corazón lleno
La madrugada del 31 de agosto llegó el momento de emprender definitivamente el regreso, con escala en Bogotá y destino final en Madrid.
Los voluntarios vuelven a casa agradecidos por todo lo vivido y, especialmente, por la cercanía, la hospitalidad y el cariño recibido de las comunidades religiosas y parroquiales dehonianas de Ecuador.
Ahora toca volver a la rutina, pero también hacer sitio a todo lo aprendido.
Porque una experiencia misionera no termina cuando acaba el viaje. Continúa en la manera de mirar, de escuchar y de estar cerca de los demás.
Y después de tantas semanas compartidas en Bahía de Caráquez, seguro que una parte de Ecuador también vuelve con ellos.