Dehonianos

El P. Delio Ruiz ha compartido su experiencia después de participar en la misión de “Primeros Auxilios Espirituales” puesta en marcha por la Iglesia colombiana para acompañar a las comunidades afectadas por el fuerte terremoto que golpeó el país el pasado 10 de agosto.

El seísmo, de magnitud 7,4 y con epicentro en San José del Palmar, Chocó, fue sentido en buena parte del país y afectó especialmente a diferentes zonas del occidente colombiano.

Ocho días después del terremoto, alrededor de 80 sacerdotes se desplazaron hacia las zonas afectadas, acompañados por el cardenal y arzobispo de Bogotá, Luis José Rueda Aparicio, y tres obispos auxiliares. La misión quiso ofrecer algo que también resulta imprescindible después de una catástrofe: cercanía, escucha, oración y acompañamiento a las personas que han perdido familiares, hogares o buena parte de su vida cotidiana.

“Poder llevar un abrazo de contención y de consuelo”

El P. Delio Ruiz formó parte del grupo destinado a la zona de Cali, una de las localidades afectadas por el terremoto. Durante varios días, los sacerdotes se acercaron a las comunidades y parroquias para compartir tiempo con las personas, escucharlas y acompañarlas en medio del dolor.

Para el P. Delio, poder conocer directamente esta realidad y ofrecer “un abrazo de contención, de consuelo” ha sido también una manera muy concreta de vivir el carisma dehoniano de la reparación.

“Volver a reconstruir, a reparar y cada uno aportando un poquito para poder estar cerca de la gente que sufre”.

Una reparación que no se limita únicamente a reconstruir aquello que se ha roto materialmente. También significa estar presentes junto a quienes sufren, compartir su dolor y ayudar, desde la cercanía, a reconstruir poco a poco la esperanza.

Una Iglesia que sale al encuentro

La iniciativa de la Archidiócesis de Bogotá llevó a los sacerdotes hasta Cartago, Pereira, Cali, Palmira, Buenaventura y Buga. Entre el 19 y el 21 de agosto desarrollaron esta experiencia misionera de cercanía, escucha y oración, antes de regresar a sus comunidades.

El P. Delio define esta respuesta como la presencia de una “Iglesia en salida”. Una Iglesia que, cuando las circunstancias lo exigen, tiene que ser también “como una tienda de campaña” capaz de instalarse allí donde alguien necesita consuelo, compañía y esperanza.

Es una imagen sencilla que resume bien lo vivido durante estos días: salir, acercarse y estar.

La respuesta de la Iglesia continúa ahora junto a las comunidades afectadas. Porque después de una emergencia comienza también un camino mucho más largo de reconstrucción, acompañamiento y cuidado.

Desde el carisma dehoniano, esta experiencia vuelve a recordarnos que reparar significa ponerse al lado de quien sufre y aportar, cada uno desde lo que puede, para ayudar a reconstruir la vida y la esperanza.